03
DIC
2022

VII Aniversario de la Capilla de Adoración Eucarística Perpetua




El próximo día 8 de diciembre  se cumplirán siete años de la apertura en Cuenca de la primera capilla de adoración eucarística perpetua de la diócesis, un aniversario que se celebrará en la cripta de la parroquia, a las seis de la tarde, con una hora santa de acción de gracias, presidida por nuestro obispo, y a la que todos están invitados.

En fecha tan señalada afloran algunos recuerdos junto a una inmensa gratitud al Señor al observar, con la perspectiva que da el tiempo, cómo Dios dispuso todo y a todos para que la parroquia de san Esteban albergara y mantuviera hasta hoy este don inestimable. Destacar, como primera referencia, que la adoración perpetua fue iniciativa del Señor, es su obra, Él la promovió y la mantiene con la mediación y protección de su Madre Inmaculada. Así lo percibimos, en el día a día,  los que colaboramos en este apostolado.

Como ocurrió  hace más de dos mil años en Belén, el Señor eligió para hacerse presente, un espacio pequeño y algo escondido, una cripta. Resulta asombroso constatar cómo el lugar en el que hoy se asienta la capilla  había sido bendecido hacía más de setecientos años por los frailes franciscanos, quienes al venir a Cuenca alzaron su convento en ese solar,  situado entonces extramuros de la  ciudad. Muy probablemente, estos religiosos fieles a las enseñanzas de San Francisco, verdadero enamorado y apóstol de la Eucaristía, difundieran e intensificaran el culto eucarístico en la ciudad. Los frailes permanecerían aquí hasta el siglo XIX, cuando fueron exclaustrados en virtud  de la desamortización de Mendizábal. De su convento sólo se respetó la iglesia, que pasaría a ser la nueva sede de la parroquia de San Esteban, ubicada hasta ese momento en el barrio de Santa Lucía. A mediados del siglo XX, ese templo  sería demolido, y se construiría la nueva parroquia, en la que se reservaría un espacio destinado a una pequeña cripta, dedicada a San Francisco.

Ante la próxima efeméride también nos gustaría recordar que, la adoración de la Eucaristía fuera de la Misa es un fruto reciente de la piedad cristiana. Comenzó a desarrollarse a partir del siglo XI, como reacción a cierta herejía que negaba la presencia real del Señor en la Eucaristía. Desde entonces no ha habido un santo en cuya vida no se perciba un influjo determinante de la piedad eucarística. Como apunta el Padre Cantalemesa, el culto eucarístico ha sido una especie de chimenea siempre encendida en medio de la casa de Dios, con la que se han calentado todos los grandes hijos de la Iglesia. Quizá hoy en día, este foco de santidad sea desconocido o minusvalorado por muchos. Por ello,  los últimos pontífices han promovido un renacimiento eucarístico, instando a obispos y párrocos a realzar la Eucaristía como centro y culmen de la vida litúrgica así como a favorecer la extensión de la adoración eucarística. La apertura de  capillas de adoración por todo el mundo responde a esta intención  así como a la necesidad de adaptarse a los  horarios y formas de vida de los laicos en la actualidad.  

Hace siete años,  reconociendo este deseo de la Iglesia, un grupo de personas sopesó la posibilidad de implantar en Cuenca la adoración perpetua destinada especialmente a los laicos. Se precisaba la conformidad y ayuda del Sr. Obispo, y D. José María autorizó y se sumó a la iniciativa con interés; se necesitaba un  emplazamiento idóneo, y se pensó en la cripta de San Francisco, ubicada ahora en el centro de la ciudad; y además, resultaba imprescindible el visto bueno y colaboración  de la parroquia de San Esteban, que también llegó de manos de  D. Antonio, que acababa de ser designado como párroco. Por último, faltaban los adoradores. Con el empeño de varias personas,  muchas oraciones, y numerosos mensajes de whatsapp, se lograron cubrir las 168 horas semanales. La pervivencia de esta obra exigía, además, un compromiso fuerte tanto de los adoradores como de la parroquia, que asumiría los riesgos de mantener la capilla  abierta permanentemente y el grueso de los gastos de funcionamiento. Los problemas se solventaron, y el proyecto se hizo realidad. Sin duda, todo había sido dispuesto por Nuestro Señor a lo largo del tiempo para cristalizar en el momento preciso y en un enclave histórico de la Iglesia conquense. Se fijó como día de la inauguración, la solemnidad de la Inmaculada Concepción de María, a Ella se quería confiar la capilla, sus frutos y continuidad, con la certeza de que no nos abandonaría, tal como ha sucedido durante estos años. Desde ese día, el Señor  ocultando su belleza radiante y suprema, escondiendo su luz en el pan ácimo de la Sagrada Hostia,  nos espera  y nos muestra desde la custodia la belleza de su humildad.

 Invitamos a todos a descubrir y gozar de la bondad de Dios en su presencia eucarística, algo tan intenso, que casi corta la respiración y ahoga las palabras, volviéndolas inútiles, dejando que el silencio exprese lo que éstas ni pueden, ni saben. Como resumía San Gregorio Nacianceno, adorar  significa elevar a Dios un himno de silencio amoroso. Si deseas colaborar para que este himno no se interrumpa, comprometiéndote a realizar un turno de una hora, un día a la semana,  puedes informarte en el tlfo.  667 29 01 34


COORDINADORAS DE LA ADORACIÓN EUCARÍSTICA PERPETUA DE CUENCA.


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