11
ABR
2026

Domingo de la Divina Misericordia



La Fiesta de la Divina Misericordia se celebra el domingo siguiente a la Pascua de Resurrección. Este año la fecha es el domingo 12 de abril.

 

La fiesta fue propuesta por san Juan Pablo II en el año 2000.

­­Sor M. Faustina Kowalska (1905-1938) recibió la misión de proclamar el conocimiento y la devoción a la misericordia de Dios. Llamó a proclamar y orar por la Divina Misericordia para el mundo, incluyendo la práctica de nuevas formas del culto. La devoción, junto a sus dos pilares: la confianza en Dios, y una actitud de actitud de misericordia hacia el prójimo- creció con rapidez especialmente tras su beatificación (18 de abril de 1993) y canonización (30 de abril de 2000), y también gracias a las peregrinaciones de Juan Pablo II a Lagiewniki en 1997 y 2002.

 

En el año 2000 el Papa Juan Pablo II canonizó a Santa Faustina y durante la ceremonia declaró: “Así pues, es importante que acojamos íntegramente el mensaje que nos transmite la palabra de Dios en este segundo domingo de Pascua, que a partir de ahora en toda la Iglesia se designará con el nombre de ‘Domingo de la Divina Misericordia’”.

 

¿Qué significa la fiesta de la Divina Misericordia?



En esta fiesta se conmemora la misericordia infinita de Dios hacia la humanidad: su amor incondicional y su disposición a perdonar a quienes se acercan a Él con arrepentimiento y confianza. No es solo un recuerdo histórico, sino una invitación renovada cada año a volver a empezar.

Para muchos fieles, esta celebración es también una oportunidad para renovar la fe y buscar el perdón de Dios, encontrando en el mensaje de santa Faustina una fuente de esperanza y consuelo.

¿Cuál es la promesa de la Divina Misericordia?



La promesa central de esta devoción es la salvación y la misericordia abundante de Dios para quienes confían en Él. En sus revelaciones a santa Faustina, Jesucristo hizo varias promesas. Una de las más conocidas es esta:

"Al que crea en Mí, le daré una confianza tal en Mi misericordia que, aunque sus pecados fueran rojos como la grana, si recurre y se encomienda a Mi misericordia, será perdonado."

 

Esta promesa no minimiza la gravedad del pecado: lo que hace es poner la misericordia de Dios por encima de cualquier medida humana. Otras promesas asociadas a esta devoción incluyen la protección en la hora de la muerte y la obtención de gracias especiales para quienes se dedican a ella con constancia.


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