27
NOV
2021

¿Qué es el Tiempo litúrgico del Adviento?



“El Adviento es el tiempo que se nos da para acoger al Señor que viene a nuestro encuentro, también para verificar nuestro deseo de Dios, para mirar hacia adelante y prepararnos para el regreso de Cristo. Él regresará a nosotros en la fiesta de Navidad, cuando haremos memoria de su venida histórica en la humildad de la condición humana; pero Él viene dentro de nosotros cada vez que estamos dispuestos a recibirlo, y vendrá de nuevo al final de los tiempos «para juzgar a los vivos y a los muertos»” (Papa Francisco, Ángelus 3-XII-2017).

 

1. ¿En qué momento del año se vive?

El Tiempo de Adviento se caracteriza por inaugurar el año litúrgico, “en él la Iglesia marca el curso del tiempo con la celebración de los principales acontecimientos de la vida de Jesús y de la historia de la salvación” (Papa Francisco, Ángelus 29-XI-2020).

 

Tiene una duración de cuatro semanas y comienza con las primeras vísperas del domingo más próximo al 30 de noviembre hasta las primeras vísperas del 25 de diciembre. En este periodo se comprenden los cuatro domingos previos a la Navidad. “Durante estas cuatro semanas, estamos llamados a despojarnos de una forma de vida resignada y rutinaria y a salir alimentando esperanzas, alimentando sueños para un futuro nuevo” (Papa Francisco Ángelus, 2-XII-2018).

 

El periodo está dividido en dos partes que subrayan una verdad de fe importante cada una. La primera se extiende hasta el 16 de diciembre y se centra en evocar la segunda venida del Mesías. La segunda parte se desarrolla entre el 17 y el 24 de diciembre y se ordena a preparar la Navidad de modo más próximo.

 

2. ¿Qué es lo característico de este tiempo litúrgico?

El Tiempo de Adviento se considera un “tiempo fuerte” en el año litúrgico porque nos ayuda a prepararnos para recibir al Señor en la Navidad, nos orienta a acrecentar la esperanza en la segunda venida de Cristo, y nos recuerda su presencia continua en la Eucaristía. La preparación que nos propone la Iglesia durante el Adviento se concreta en un itinerario de conversión personal. La Liturgia nos hace presente este camino a través de la figura de Juan Bautista. De la mano del Precursor comenzamos un camino de desapego del pecado y la mundanidad, “esta conversión implica el dolor de los pecados cometidos, el deseo de liberarse de ellos, el propósito de excluirlos para siempre de la propia vida” (Papa Francisco, Ángelus 6-XII-2020).

 

Solo así estaremos en condiciones de dirigirnos a la búsqueda de Dios y de su reino, a la amistad y comunión con Dios, que es el verdadero fin de la conversión de cada uno.

 

4. ¿Cómo se refleja el Tiempo de Adviento en la Santa Misa?

Este tiempo de preparación para la venida del Mesías cobra vida en la Liturgia de la Santa Misa, ya que “la liturgia nos lleva a celebrar el nacimiento de Jesús, mientras nos recuerda que Él viene todos los días en nuestras vidas, y que regresará gloriosamente al final de los tiempos” (Papa Francisco Ángelus, 1-XII-2019). Las lecturas del Adviento están orientadas a presenciar los momentos de la historia de la salvación en los cuales el Señor reanima la esperanza de los que creen en su venida y les invita a la vigilancia y a la penitencia. Así, la Liturgia subraya estas ideas a través de los distintos textos de los profetas, de los apóstoles, y de la misma enseñanza de Jesús en los Evangelios. “La meditación atenta de los textos de la liturgia del Adviento nos ayuda a prepararnos, para que su presencia no nos pase desapercibida” (Tiempo de Adviento: Preparar la venida del Señor).

 

Considerando los pasajes del Evangelio seleccionados para este tiempo, en el primer domingo se reflexiona sobre la venida del Señor al final de los tiempos, la segunda venida del Mesías. En la lectura del Evangelio se encuentra el pasaje donde Jesús invita a la vigilancia, a estar despiertos en todo momento, porque no se sabe cuándo vendrá el Señor. El segundo y tercer domingo presentan a Juan Bautista, quien anuncia la llegada del Mesías y la necesidad de la conversión para recibirlo. Así, la Iglesia invita a los fieles a pedir perdón por los pecados y a vivir la esperanza de saberse acompañados por Jesucristo.

 

Por otra parte, el cuarto domingo se enfoca en una preparación más directa a la primera venida del Señor. Para esto, la Liturgia propone las lecturas del Evangelio sobre los acontecimientos más cercanos a la Navidad. Entre ellos se encuentran el anuncio alegre del nacimiento de Jesús del Ángel a Santa María y a San José. De este modo, la Iglesia impulsa a sus fieles a la alegría del encuentro con el Niño Jesús. “Este encuentro entre Dios y sus hijos, gracias a Jesús, es el que da vida precisamente a nuestra religión y constituye su singular belleza” (Papa Francisco, «El hermoso signo del pesebre»).

 

5. ¿Cómo nace este tiempo litúrgico?

La Iglesia empezó a partir del siglo IV a vivir el Adviento como un tiempo distinto al resto del año litúrgico. Se inició en Hispania y las Galias como preparación ascética y penitencial para las fiestas de Navidad.

Desde el concilio de Zaragoza del año 380 se estableció que los fieles debían asistir diariamente a las celebraciones eclesiales desde el 17 de diciembre hasta el 6 de enero. La tónica común de este tiempo era la ascesis, la oración y las reuniones frecuentes. Estas prácticas fueron variando según las distintas iglesias de las Galias, Milán, Hispania e Inglaterra hasta que en el siglo VI se introdujo en la liturgia romana un periodo de Adviento que duraba seis semanas, que luego el Papa san Gregorio Magno redujo a cuatro semanas.

El Adviento romano fue adquiriendo mayor significado con el tiempo de modo que, además de preparación para el nacimiento del Señor, es también tiempo de esperanza gozosa de su retorno al final de los tiempos.

 

6. Diferentes costumbres durante el Adviento

La piedad popular se ha manifestado de diversos modos en cada cultura. Con el inicio del Adviento los fieles ponen en práctica diversas costumbres que los ayudan a prepararse para meditar los misterios de este tiempo litúrgico.

Una costumbre que está muy difundida es la corona de Adviento. Se trata de unas ramas de pino en forma de corona con cuatro velas, tres moradas y una rosada, que se encienden cada domingo de Adviento. Las moradas representan el espíritu de penitencia, conversión y vigilancia que se promueve en este tiempo litúrgico como preparación para la venida de Cristo. Por otra parte, se reserva la rosada para el tercer domingo de Adviento y representa la alegría ante la cercanía del nacimiento del Señor. En las iglesias se enciende la corona durante la celebración de la Santa Misa. En los hogares se encienden en torno a un momento en familia con oraciones o cantos referentes al Adviento.

Otro modo de preparar el nacimiento del Señor es poner un belén. Las familias cristianas conservan la tradición de representar en sus hogares del misterio de la Natividad de Jesús a través de figuras. “El belén, en efecto, es como un Evangelio vivo, que surge de las páginas de la Sagrada Escritura. La contemplación de la escena de la Navidad, nos invita a ponernos espiritualmente en camino, atraídos por la humildad de Aquel que se ha hecho hombre para encontrar a cada hombre” (Papa Francisco, «El hermoso signo del pesebre»). Ante estas escenas las familias se reúnen a rezar y cantar villancicos y se convierte en el escenario para otros actos de piedad.

Otras tradiciones preparan los últimos días del Adviento con diversas novenas, como las Posadas en México, las Misas de aguinaldo en Puerto Rico y Filipinas, la Novena al Divino Niño en Ecuador y Colombia, y tantas otras prácticas en distintas culturas. Lo que no falta en el pensamiento de los fieles es el deseo de recibir al Niño Jesús con las mejores disposiciones posibles.

 


Escribir un comentario

No se aceptan los comentarios ajenos al tema, sin sentido, repetidos o que contengan publicidad o spam. Tampoco comentarios insultantes, blasfemos o que inciten a la violencia, discriminación o a cualesquiera otros actos contrarios a la legislación española, así como aquéllos que contengan ataques o insultos a los otros comentaristas.

Aviso Legal - RGPD

Página web desarrollada con el sistema de Ecclesiared