11
JUN
2019

"Varon y mujer lo creo". Documento de la Congregación para la Educación Católica sobre la cuestión del género en la educación



(Renato Martinez/Vatican News)- “La Congregación para la Educación Católica, dentro de sus competencias, tiene la intención de ofrecer algunas reflexiones que puedan orientar y apoyar a cuantos están comprometidos con la educación de las nuevas generaciones a abordar metódicamente las cuestiones más debatidas sobre la sexualidad humana, a la luz de la vocación al amor a la cual toda persona es llamada”, este es el objetivo del Documento presentado por este Dicasterio Vaticano sobre la cuestión del gender en la educación.

El Documento firmado por el Cardenal Giuseppe Versaldi, Prefecto de la Congregación para la Educación Católica, y el Arzobispo Vincenzo Zani, Secretario del mismo Dicasterio, busca afrontar “una verdadera y propia emergencia educativa, en particular por lo que concierne a los temas de afectividad y sexualidad”. En muchos casos, evidencia el Documento, han sido estructurados y propuestos caminos educativos que «transmiten una concepción de la persona y de la vida pretendidamente neutra, pero que en realidad reflejan una antropología contraria a la fe y a la justa razón». La desorientación antropológica, que caracteriza ampliamente el clima cultural de nuestro tiempo – precisa el Documento – ha ciertamente contribuido a desestructurar la familia, con la tendencia a cancelar las diferencias entre el hombre y la mujer, consideradas como simples efectos de un condicionamiento histórico-cultural.

En este contexto, citando Amoris Laetitia se evidencia que, la misión educativa enfrenta el desafío que «surge de diversas formas de una ideología, genéricamente llamada gender, que “niega la diferencia y la reciprocidad natural de hombre y de mujer. Esta – ideología – presenta una sociedad sin diferencias de sexo, y vacía el fundamento antropológico de la familia. Esta ideología lleva a proyectos educativos y directrices legislativas que promueven una identidad personal y una intimidad afectiva radicalmente desvinculadas de la diversidad biológica entre hombre y mujer. La identidad humana viene determinada por una opción individualista, que también cambia con el tiempo”».

Ante esta situación, la Congregación para la Educación Católica señala que, es evidente que la cuestión no puede ser aislada del horizonte más amplio de la educación al amor, la cual tiene que ofrecer, como lo señaló el Concilio Vaticano II, «una positiva y prudente educación sexual» dentro del derecho inalienable de todos de recibir «una educación, que responda al propio fin, al propio carácter; al diferente sexo, y  que  sea conforme a la cultura y a las tradiciones patrias, y, al mismo tiempo, esté abierta a las relaciones fraternas con otros pueblos a fin de fomentar en la tierra la verdadera unidad y la paz. En este sentido, la Congregación para la Educación Católica ha ofrecido ulteriores profundizaciones en el documento: Orientaciones educativas sobre el amor humano. Pautas de educación sexual.

Por ello, el Documento recuerda que, la visión antropológica cristiana ve en la sexualidad un elemento básico de la personalidad, un modo propio de ser, de manifestarse, de comunicarse con los demás, de sentir, de expresar y de vivir el amor humano. Por eso, es parte integrante del desarrollo de la personalidad y de su proceso educativo. «Verdaderamente, en el sexo radican las notas características que constituyen a las personas como hombres y mujeres en el plano biológico, psicológico y espiritual, teniendo así mucha parte en su evolución individual y en su inserción en la sociedad». En el proceso de crecimiento «esta diversidad – se lee en el Documento – aneja a la complementariedad de los dos sexos, responde cumplidamente al diseño de Dios en la vocación enderezada a cada uno». «La educación afectivo-sexual considera la totalidad de la persona y exige, por tanto, la integración de los elementos biológicos, psico-afectivos, sociales y espirituales».

La Congregación para la Educación Católica, tiene la intención de ofrecer algunas reflexiones que puedan orientar y apoyar a cuantos están comprometidos con la educación de las nuevas generaciones a abordar metódicamente las cuestiones más debatidas sobre la sexualidad humana, a la luz de la vocación al amor a la cual toda persona es llamada. “De esta manera – se precisa en el Documento – se quiere promover una metodología articulada en las tres actitudes de escuchar, razonar y proponer, que favorezcan el encuentro con las necesidades de las personas y las comunidades. De hecho, escuchar las necesidades del otro, así como  la comprensión de las diferentes condiciones lleva a compartir elementos racionales y a prepararse para una educación cristiana arraigada en la fe que «todo lo ilumina con nueva luz y manifiesta el plan divino sobre la entera vocación del hombre».

Al emprender el camino del diálogo sobre la cuestión del gender en la educación, la Congregación para la Educación Católica señala que es necesario tener presente la diferencia entre la ideología del gender y las diferentes investigaciones sobre el gender llevadas a cabo por las ciencias humanas. Mientras que la ideología pretende, como señala Papa Francisco, «responder a ciertas aspiraciones a veces comprensibles» pero busca «imponerse como un pensamiento único que determine incluso la educación de los niños» y, por lo tanto, excluye el encuentro, no faltan las investigaciones sobre el gender que buscan de profundizar adecuadamente el modo en el cual se vive en diferentes culturas la diferencia sexual entre hombre y mujer. Es en relación con estas investigaciones que es posible abrirse a escuchar, razonar y proponer.

Finalmente, la Congregación para la Educación Católica encomienda este texto a quienes se preocupan de corazón por la educación, en particular a las comunidades educativas de las escuelas católicas y a cuantos, animados por la visión cristiana de la vida, trabajan en otras escuelas, a los padres, alumnos, directivos y personal, así como a los Obispos, sacerdotes, religiosas y religiosos, movimientos eclesiales, asociaciones de fieles y otras organizaciones del sector.

El mismo medio que ha resumido el documento, Vatican News, a través del director editorial de los medios de comunicación del Vaticano, Andrea Tornielli, ha entrevistado al prefecto de la Congregación para la Educación Católica -organismo que publica este documento- el cardenal Versaldi. Esta es la entrevista completa:

Su Eminencia, ¿cuál es el propósito del documento?

Es importante detenerse en el subtítulo: “Por una vía de diálogo sobre la cuestión de género en educaciónˮ. El nuestro no es un documento doctrinal, sino más bien metodológico: cómo educar a las generaciones más jóvenes para que se ocupen de estos temas en un momento en que hay mucha confusión al respecto. Estamos presenciando el riesgo de que se imponga un pensamiento único a las escuelas como un pensamiento científico que no podemos aceptar. Al mismo tiempo, debemos ser capaces de dialogar, de renovarnos y de valorar lo bueno que ha surgido en la investigación sobre el género».

¿Cómo surge este nuevo texto?

«La ocasión y el estímulo para prepararlo han venido de las visitas ad limina de obispos de todo el mundo y también de los viajes que hemos hecho, especialmente de escuelas y universidades. De hecho, se está difundiendo una ideología de género y a la enseñanza de la Iglesia se tilda de retrógrada. Por eso era necesario intentar establecer un diálogo educativo sobre este tema».

¿Sobre qué base ha trabajado?

«Tratamos de hacerlo a un nivel de razón, con argumentos racionales, y no con lemas o de una manera fideísta. Para nosotros la razón es iluminada por la fe y la fe no es contraria a la razón. En el tema de género, sin embargo, es posible establecer un diálogo sobre la base de argumentos que no requieren la adhesión a la fe católica, a través de tres actitudes: escuchar, razonar y proponer.

 Existen argumentos racionales que aclaran la centralidad del cuerpo como subjetividad que comunica la identidad del ser. En esta luz se entiende el dato biológico de la diferencia sexual entre el hombre y la mujer. La formación de la identidad se basa en la alteridad y, en la familia, la confrontación con la madre y el padre facilita al niño en la elaboración de su propia identidad-diferencia sexual. El género “neutroˮ o “tercer géneroˮ, en cambio, aparece como una construcción ficticia».

¿Cuáles son los puntos de encuentro?

«En primer lugar, hay que distinguir entre la ideología de género que se presenta como científica y que también se difunde en las escuelas, y la investigación sobre el género. Si bien no aceptamos la ideología, reconocemos puntos de encuentro en la investigación de género para crecer en la comprensión mutua. Citaré dos ejemplos: la igual dignidad del hombre y de la mujer, después de las formas de subordinación injusta que han marcado siglos de nuestra historia. Luego está la educación de los niños y jóvenes para que respeten a cada persona en su condición particular y diferente – discapacidad, raza, religión, tendencias afectivas – luchando contra todas las formas de intimidación y discriminación injusta. Otro punto importante se refiere a los valores de la feminidad destacados en la reflexión sobre el género: se ha prestado mucha atención al aspecto físico de la sexualidad, poniendo en segundo plano los aspectos culturales, que profundizan la naturaleza sin oponerse a ella. Esta profundización del valor de la feminidad está también bien fundada en los documentos de los últimos Papas».

Pasemos a los aspectos más críticos. ¿Cuáles son?

«Las teorías del género, especialmente las más radicales, se alejan del dato natural, llegando a una opción total para la decisión del sujeto emocional. Así, la identidad sexual y, en consecuencia, también las familias se convierten en «líquidas y “fluidasˮ, fundadas en el deseo del momento más que en el hecho natural y en la verdad del ser. Queremos borrar la diferencia sexual, haciéndola irrelevante para el desarrollo de la persona.

¿Qué resultados espera obtener con este nuevo texto?

«Al proponer el camino del diálogo basado en argumentos de la razón, respetamos posiciones alejadas de las nuestras y pedimos que se respeten las nuestras. No somos nosotros los que elegimos a los estudiantes de las escuelas y universidades católicas, son las familias y los estudiantes los que eligen estas escuelas y universidades, sabiendo que son católicos. No podemos fallar en nuestra identidad al adherirnos a un solo pensamiento que quisiera abolir la diferencia sexual reduciéndola a un mero hecho ligado a las circunstancias culturales y sociales. Debemos evitar los dos extremos: el del pensamiento único y el de la ideología que procede de la consigna, y el de que sólo vengan a nuestras escuelas quienes comparten la fe católica y piensan como nosotros. Debemos buscar formas de diálogo y responder a la emergencia educativa sobre estos temas. El documento es una contribución en este sentido».

 

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