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ENE
2019

Comentario al Evangelio del II Domingo del Tiempo Ordinario



Del santo evangelio según san Juan 2, 1-11

En aquel tiempo, había una boda en Caná de Galilea, y la madre de Jesús estaba allí. Jesús y sus discípulos estaban también invitados a la boda. Faltó el vino, y la madre de Jesús le dijo:«No les queda vino». Jesús le contestó:«Mujer, déjame, todavía no ha llegado mi hora». Su madre dijo a los sirvientes:«Haced lo que él diga». Había allí colocadas seis tinajas de piedra, para las purificaciones de los judíos, de unos cien litros cada una. Jesús les dijo:«Llenad las tinajas de agua». Y las llenaron hasta arriba. Entonces les mandó:«Sacad ahora y llevádselo al mayordomo». Ellos se lo llevaron. El mayordomo probó el agua convertida en vino sin saber de dónde venía (los sirvientes sí lo sabían, pues habían sacado el agua), y entonces llamó al novio y le dijo:«Todo el mundo pone primero el vino bueno y cuando ya están bebidos, el peor; tú, en cambio, has guardado el vino bueno hasta ahora» .Así, en Caná de Galilea Jesús comenzó sus signos, manifestó su gloria, y creció la fe de sus discípulos en él.

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El Evangelio de este domingo nos narra el milagro realizado por Jesús en las “Bodas de Caná”, a petición de María, su Madre. Los recién casados pasan por la difícil situación de que a mitad del banquete falta el vino. María, siempre atenta a las necesidades de los otros, le pide a Jesús que les saque de aquel apuro. Jesús, adelantando sus planes de manifestarse como Mesías, hace el milagro de convertir el agua en vino, y continúa la fiesta con total normalidad.

Al hacer Jesús este primer milagro en una boda, adelantando su manifestación pública como Mesías, nos muestra como Dios bendice el amor en el matrimonio y el poder de María, como intercesora ante su Hijo, pues Jesús obra el milagro a petición de su Madre. En esa bendición de los esposos está también prefigurado la alianza de Dios con su Pueblo de Israel, que se continúa ahora en la Iglesia, comparando su alianza de amor con la unión matrimonial. La intercesión de María es decisiva, mostrándonos así la importancia que María tiene en el plan de salvación de Dios. Entonces, como hoy, María siempre está atenta a nuestras necesidades y, como “consuelo de los afligidos”, siempre está intercediendo por nosotros ante su Hijo, Jesús.

Jesús al adelantar su plan de salvación, nos muestra cómo su amor es tan grande por los hombres que se vuelca totalmente allí donde hay una necesidad.

María tiene un papel relevante en el Plan de Salvación acompañando a su Hijo. En nuestra vida cristiana María siempre está atenta a nuestras necesidades, para presentárselas a su Hijo, como hizo en las Bodas de Caná.

El  gozo de María es que nosotros sigamos a su Hijo, siéndole fieles cuando nos habla en cada momento. Por eso, como a los sirvientes de las Bodas de Caná, también hoy nos dice: “Haced lo que mi Hijo os diga”.

En este domingo pidamos:

  • Por la fidelidad y el amor entre los esposos, que es bendecido por Dios y es expresión del amor que Dios tiene a su Iglesia, como esposa.
  • Para que amemos a María como nuestra intercesora ante su Hijo, Jesús, dejándonos conducir por ella, como el hijo pequeño y débil, haciendo nuestro el lema: “Vayamos a  Cristo, por medio de María”.
  • Para que siempre hagamos la voluntad de Jesús, siguiendo el consejo de María a los sirvientes de Caná: “Haced lo que mi Hijo os diga”. 

D. Casto Ortega

Vicario Paroquial de San Esteban


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