15
JUN
2019

Comentario al Evangelio de la Solemnidad de la Santísima Trinidad



Lectura del santo evangelio según san Juan 16, 12 -15

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:  «Muchas cosas me quedan por deciros, pero no podéis cargar con ellas por ahora; cuando venga él, el Espíritu de la verdad, os guiará hasta la verdad plena. Pues no hablará por cuenta propia, sino que hablará de lo que oye y os comunicará lo que está por venir. Él me glorificará, porque recibirá de lo mío y os lo anunciará. Todo lo que tiene el Padre es mío. Por eso os he dicho que recibirá y tomará de lo mío y os lo anunciará»

 

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Celebramos hoy la solemnidad de la Santísima Trinidad, el misterio del amor de Dios hecho realidad en nuestra vida. Para el hombre de  hoy, que trata de explicarlo todo con razonamientos humanos, el “misterio” no existe; por eso le es difícil aceptar “el misterio de que Dios sea Uno y Trino” a la vez.

Para el creyente la Santísima Trinidad significa la presencia del Dios Uno y Trino en nuestra vida, expresión del “misterio del amor de Dios hacia los hombres”. Es difícil entender cómo Dios sin ninguna obligación, “ha derramado su amor sobre nosotros, siendo objeto de su predilección”.   

Dios Uno y Trino está presente en la vida del hombre, aunque no sea consciente de ello. Los creyentes sabemos que esa presencia trinitaria actúa en nosotros. La prueba está en que las celebraciones y oraciones las comenzamos o terminamos invocando la protección del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

Sólo desde la fe podemos comprender la acción de Dios sobre nosotros. Empezamos a existir porque “Dios Padre, por amor, nos creó”, dándonos no sólo el cuerpo, sino, sobre todo, infundiéndonos su vida en el alma haciéndonos a imagen y semejanza suya.

La obra creada por Dios, “salida buena de sus manos”, fue manchada por el hombre, que se reveló contra su Creador. Pero Dios no desistió en seguir amando al hombre. Tanto, que envió a su Hijo, Jesús, para curar las heridas del pecado y redimirnos con su muerte. Desde entonces Jesús nos muestra que Él es el camino para llegar al Padre y seguir gozando de su misericordia y su amor.

Pero debemos actualiza en nuestra vida la obra salvadora de Jesús. Cada día necesitamos “ser creados” para conservar la imagen de Dios y necesitamos “ser redimidos” de nuestros pecados, para que continuemos la acción de Dios con obras de santidad en nuestra vida. El Espíritu Santo nos ayuda a ser fieles al amor de Dios. Nos enseña cómo entender la obra de Jesús para vivir como verdaderos hijos de Dios. Nos da fuerza para hacer frente a todas las amenazas de alejarnos de Dios, para que podamos desterrar de nuestras vidas el pecado.

Creer en el Misterio de la Santísima Trinidad es creer en el amor infinito de Dios, que nos ha creado semejantes a Él; es creer en Jesús, que ha dado su vida para redimirnos del pecado y devolvernos a la amistad con Dios; es creer en el Espíritu Santo, que nos ilumina para comprender la obra de Jesús y nos da fuerza para confesar nuestra fe, siendo testigos del amor

 

D. Casto Ortega

Vicario Parroquial de San Esteban


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